
ABRIL Y MAYO; LOS MESES DE MÁS CALOR
24 horas DE CALOR. El sol lo quema todo. Y hasta mediados de mayo que no empiecen las lluvias de nuevo, no bajarán.
¿Quien puede soportarlo?. Ni las moscas cuando les asustas se mueven. Estan atontadas como la mayoría de la población!.
Esto parece una ciudad de Zombies Ambulantes, no es coña. El cerebro a estas temperaturas no reacciona bien. Tardas en comprender las cosas, te cuesta hablar y hasta te duermes de pie.
Por la mañana lo primero que pienso es; ¿PODRÉ LLEGAR AL TRABAJO CON ESTE CALOR?. ¿ME DESMAYARÉ EN PLENA CIRCULACIÓN?.
Cojo la moto sin más remedio, con el casco apretándome las venas hinchadas del calor. Me meto en el caos de la circulación que rodea la ciudad para poder llegar a la hora al trabajo. La cabeza empieza a darme zumbidos. Por suerte antes de salir de casa he bebido un litro de agua y me he tomado un eferalgan de 1gr para soportar el dolor de cabeza. Mis ojos en plena circulación se medio cierran y he de esforzarme en no dormirme circulando. ¡QUE LOCURA!.
La ciudad esta colapsada. No hay energía eléctrica suficiente y SONABEL, la compañía de electricidad en Burkina, nos maltrata de mala manera cortando la luz casi todos los días durante muchísimas horas seguidas. Sin electricidad es imposible estar dentro de casa, los muros queman. Tienes que buscarte la vida para estar fresco, mojarte si puedes con agua (caliente porque las cañerías también queman) cada ciertos minutos y esperar a que venga otra vez la luz para ponerte debajo de un ventilador o aire acondicionado.
SONABEL no tiene piedad. Trabajos colapsados, ordenadores apagados, congeladores descongelados, semáforos apagados, gasolineras cerradas etc. Sin luz todo muere y es imposible hacer nada. Las grandes empresas aún sobreviven gracias a los generadores que pueden comprar, pero hay familias que su poca economía depende de un solo frigorífico para poder vender hielo, agua y refrescos tradicionales para ganar el sustento diario. Y ni siquiera tienen las mínimas condiciones para poder trabajar.
Ayer fui a una tiendecita a comprar unos cacahuetes y no había nadie, espere un rato y nada. Al final dije; ¡Hola! ¿hay alguien?. Las dos vendedoras estaban en el suelo dormidas, debajo del mostrador, sudando de calor. Al cabo de tres veces, me oyeron y se medio levantaron con una sonrisa diciéndome; ah perdona, ¿querías algo?. Evidentemente les respondí con una sonrisa compasiva y les di su tiempo para que me pudieran vender los cacahuetes.
Me considero muy afortunada porque en casa tengo un ventilador móvil que da aire frío. Al menos cuando hay electricidad puedo refrescarme.
Pero, y la cantidad de personas que viven sin poder escapar de este calor, sin electricidad.
Etiquetas: calor, clima
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